

Este concierto fue la madre de todos
los conciertos, el concierto del siglo, quien se lo perdió, se perdió el
concierto de su vida.
El que se perdió este concierto se perdió muchas cosas que es difícil encontrar
en otros conciertos, este concierto supero en todo al concierto de Rod en Glasgow ya que
en el concierto de Mijas se pudieron apreciar todos lo que una organización no
tiene, ni debe hacer. Muchos ejemplos podría contar para el que lea estas líneas
pueda comprender de que estoy hablando, algunos creerán que por no ir al
concierto de Rod en Mijas se tiene que hacer el "Haraquiri", porque quien se
perdió este concierto se perdió todas estas cosas
- Que le agredieran físicamente por una empresas de seguridad que fue contratada
por la empresa Seabreeze (empresa inglesa con sede en Málaga), que organizo el
concierto, dichos empleados iban vestidos de negro y tapaban el escudo de su
empresa en el brazo derecho, remangándose la camisa.
- Se perdió ver a 5 empresas de seguridad diferentes en un mismo recinto, sin
dirección, ni organización.
- Se perdió ver como la guardia civil no se implicaba en nada porque según ellos
en su puesto no pasaba nada (las agresiones se producían en las primeras filas)
- Se perdió que organizadores y trabajadores de las diferentes empresas de
seguridad, te insultaran, rompieran la entrada que habías comprado en tu cara y
encima te echaban del recinto sin devolverte ni un euro por el ticket pagado.
- Se perdió que la organización del concierto fuera tan desastrosa que no
pudieras gozar de un concierto por el cual habían personas que esperaron mas de
20 años.
- Se perdió ver que en el recinto del concierto se vendía alcohol de todo tipo.
- Se perdió ver y aguantar a los borrachos de turno.
- Se perdió ver y recibir algún que otro botellazo de las muchas botellas de
cerveza y otros alcoholes que habían en el suelo y que la organización había
vendido en los bares que están dentro del recinto.
- Se perdió ver como la Guardia Civil les pedían profesionalidad a los
organizadores ya que la situación se les estaba escapando de las manos.
- Se perdió acabar con el pelo, la ropa, los orificios nasales, la saliva, la
lengua y la boca llena de el polvo que se levantaba en el recinto del concierto,
pongo en conocimiento a todo aquel que lea estas líneas que el recinto era un
hipódromo ( carreras de caballos).
- Se perdió, perderse para encontrar el recinto ya que las autoridades de
trafico de Mijas no tienen muy bien señalizado el recorrido para llegar al
hipódromo.
- Se perdió oír a los acomodadores hablando solo en ingles, por lo tanto sino
sabias ingles tenias que buscar a los pocos acomodadores que sabían castellano o
buscarte tu mismo la silla que te correspondía, acuérdense que el concierto era
en España y aunque el publico que asistió al concierto era un 50% anglosajón,
los derechos de cualquier ciudadano español estaba siendo violados.
- Se perdió ver el precioso Mijas con sus negocios de recuerdos, sus bares,
restaurantes y hoteles con carteles solo en ingles, cuando los dueños y
trabajadores del local no sabían nada de ingles. En toda la costa catalana
también cuentan con una gran presencia de extranjeros de todas las
nacionalidades y nunca he visto que todo los carteles de tiendas de recuerdos,
bares, restaurantes y hoteles estén en ingles.
- Por ultimo quiero hacer saber que por mis venas corre sangre malagueña y todo
lo que rodeo al concierto y el concierto en si, fue una vergüenza, el que les
escribe, después del concierto se puso en contacto con la Guardia Civil, con el
Ayuntamiento de Mijas, con la prensa de Mijas y Málaga y con el gobierno andaluz
para intentar encontrar una respuesta, nunca tuve una respuesta, todos menos la
prensa de Málaga, intentaban evadir cualquier responsabilidad, hasta el
propio alcalde nunca se intereso por saber lo que le podía decir, su secretaria
se encargo de escucharme y nunca dejar pasar ninguna de mis llamadas.
El concierto de Rod Stewart fue muy
bueno, se podría decir que fue igual de bueno y de profesional que los
conciertos de Madrid y Barcelona, lo malo es que yo estuve mas atento a todas
las "cagadas" de la empresa organizadora y sus lacayos (empresas de seguridad).
Al concierto asistieron dos hermanos de Rod y Peny, y pude fotografiarme con Bob,
el hermano mayor de Rod, y conseguir que me firmara un autógrafo.
Ahora os dejo primero con las criticas del concierto y con algunas noticias de
prensa las cuales no tienen ningún desperdicio y hacen que podáis comprender
mejor de que he
estado hablando en todo momento
.
Pista del Hipodromo de Mijas
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- EL CONCIERTO EN MIJAS (MALAGA)
Intérprete: Rod Stewart.
Grupo: Chuck Kentis (director musical y teclados), Paul Warren (guitarra), Don
Kirkpatrick (guitarra), Conrad Korsh (bajo),
Henry Hey (piano y teclados), David Palmer (batería), Katja Rieckermann
(saxofón) y J'anna Jacoby (violín y mandolina).
Asistencia: Presenciaron el concierto en el Hipódromo unas trece mil personas.
GOD save Stewart. La tradicional frase del himno británico sucumbió ayer a la
fuerza desgarradora del escocés más
internacional. Rod Stewart apareció en el escenario del Hipódromo de Mijas
pasadas las 10.15 horas con el cántico
tradicional del equipo de fútbol Celtic de Glasgow, acordes que el público
acompañó con palmas y gritos. Un buen comienzo
para el que fue el único concierto del rockero en Andalucía.
Ataviado con vaqueros, camiseta negra y chaqueta de cuero del mismo color
interpretó, bajo el apoyo de unas 13.000 personas,
su primera canción de la noche: 'Forever Young'. Un título que le viene al pelo
porque ayer dio muestras de una inusitada
juventud a pesar de sus 60 años y su próxima boda. Seguidamente, y tras
cambiarse la 'chupa' por una camisa roja, cantó
otro de sus grandes éxitos, 'Young turks'. Merecida ovación se llevó al término
de este tema por bailar sensualmente junto
a sus bailarinas.
Y aunque todo artista lleva consigo algún tipo de gen camaleónico, el caso de
Rod adquirió un matiz muy singular por cuanto
su historia y su personalidad han estado siempre relacionadas con un proceso de
evolución constante. Esta fue la
característica más sobresaliente del recital ofrecido en la Costa del Sol,
compuesto por treinta azarosos años contenidos
en dos horas de dura entrega -sus recursos no son los mismos que antaño-,
multitud de cambios integrales de vestuario y de
registro, tanto musical como escénico.
Antes del espectáculo de ayer y de toda la gira que le trae por tierras
costaleñas, la tendencia era interpretar sus
últimos trabajos como una suerte de maniobra de reducción de la velocidad. Algo
que cambió anoche con su incontestable
capacidad de adaptación a las circunstancias, gracias a la creación de su propio
repertorio de versiones de los años 50 y
estándares de jazz y soul, todo ello con el máximo nivel de exigencia. Este
repertorio se abasteció ayer para una reposada
segunda parte de la velada, mientras que la primera supuso un acto de no
rendición en todos los sentidos: derroche de
energía, contundencia y, por supuesto, músicos con un alto nivel de calidad,
como suele suceder en este tipo de espectáculos
de ámbito internacional.
Aun manteniendo el peinado de niño rebelde con el que apareció en escena a
finales de la década de los 60, Rod Stewart dejó
constancia de que es un tipo elegante y muy animoso, pues no cesó en momento
alguno de avivar la fiesta desde el escenario,
dirigiéndose constantemente a los asistentes al concierto.
Apoyado en unos efectos visuales poco agresivos, compuestos de imágenes de vídeo
de producción impecable (en ciertos
momentos inspirados en el retrato warholiano) y un decorado en el que dominaban
los tonos claros, Rod Stewart vivió de las
rentas del éxito y se valió de sus temas más conocidos para alcanzar el estado
de complicidad propicio. No fue difícil
alcanzar su propósito y la estancia se convirtió en un gran karaoke en el
momento en el que el cantante comenzó a interpretar
sus éxitos más fácilmente reconocibles, como 'Do you think I am sexy', con el
que triunfó en plena ebullición de la música
disco.
En esa exhibición de flexibilidad cupieron desde un rock'n'roll al más puro
estilo Chuck Berry -cantado en quinto lugar-, a
una muestra de las baladas que en su momento le situaron en ese grupo de
rockeros de los que se decía que eran mejores
baladistas que los cantantes melódicos. Y también volvió a recordar su primer
disco a través del tema
'Hangbags and gladrags', versionado por el grupo Stereophonics. En esta primera
mitad que podría denominarse de 'producción
propia' incluyó también algunas versiones, algunas de ellas de esas que
dignifican a los músicos actuales.
Rod Stewart es de los que prefieren tomarse un descanso, quizás no tanto para
darse un respiro sino para cambiar de marcha
y retomarle el pulso a una actuación, que estuvo plagada de pausas, que en
ocasiones cubrió una vocalista. La oferta estaba
dejando bastante satisfechos a sus invitados -con esos precios, es un decir- y,
como sucede en los grandes festines, se
antojaba oportuno un cambio de sabor para estimular el paladar.
Antes del ecuador del concierto, para preparar un postre cargado de azúcar y
sabores excesivamente dulces, todavía se
permitió repartir algún que otro canapé obtenido de la bodega, como el tema 'Hot
legs'. A partir de entonces, el concierto
fue otro. Otro ambiente, otro sonido, e incluso otro traje, ya que el músico
vistió un elegante frac. Otro Rod Stewart, se
atrevería cualquiera a decir para describir el decorado años cuarenta que se
sacó el escocés de la manga.
Sin descartar el respaldo de una parte importante del público, conectada con esa
estética tan remota, lo cierto es que para
muchos esta parte fue la más decepcionante del concierto, no por la ejecución,
que hay que reconocerla como magistral, sino
por el escaso riesgo que significaba en relación a la magnitud que había tomado
el acontecimiento.
El cuidado espectáculo del músico, respaldado por su completa orquesta y
acompañado por una luna espectacular, dejó un buen
sabor de boca a los fans, quienes disfrutaron especialmente con temas de su
último disco 'Stardust. The great american
songbook III', el último de su trilogía, como 'What a wonderful world', de Louis
Armstrong. No se pudo pedir más.
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-Un arrebatador y rejuvenecido Rod
Stewart a golpe de caderas y con la melena al viento, empezó su concierto de
Mijas con un
clásico que escuchado hoy resulta irónico: Forever young. Más de 13.000
espectadores, casi todos ellos británicos,
recibieron con tremendo júbilo a la que parece que sigue siendo una de sus
estrellas favoritas.
No había ninguna duda, pero bastó con presenciar cómo aplaudió el público a Rod
Stewart para constatar que el (aún) rubio
cantante británico es adorado por su gente. Como en casa estaba Rod cuando salió
al escenario con una chaqueta negra adornada
con tiras blancas en los hombros, camisa roja y camiseta negra. Pero ahí no
quedó la cosa. Casi cada dos canciones, el
siempre sexy Stewart se cambió de vestuario: Rod es un cantante pero también un
divo.
Todo el arranque del concierto fue una ráfaga de clásicos de su carrera musical
que el público, cerveza en mano, coreaba
con algo más que entusiasmo, era pasión. Aunque Rod Stewart no es
particularmente alto y el escenario era inmenso, su
presencia lo llenaba por completo. Con movimientos que lleva repitiendo más de
treinta años, caderas insinuantes, brazos en
alto, pequeños giros y siempre su sonrisa, Rod lo llenaba por completo.
No faltaron temas de sus grandes décadas, los 70 y los 80, como Addicted to love
y Hot love. Porque Rod Stewart quiere a su
público y le sigue regalando los temas que sabe que sigue amando. Pero no sólo
les cuida así, también hay otros detalles
muy bien estudiados, como la camiseta del Celtic de Glasgow del guitarrista
principal o que más de la mitad de los músicos
que le acompaña son hermosas mujeres.
Lástima que parte del repertorio de esta gira, y una gran parte, tenga que ser
de los tres últimos discos, la trilogía The
great american songbook: It had to be you, As time goes by y Stardust. Y es que
esas revisiones de temas tradicionales que
Stewart ha grabado en los últimos años no están, ni de lejos, entre lo más
logrado de su carrera. Aunque en directo mejoran
de aspecto, la verdad. Pero de todos modos palidecen ante sus propios temas, sus
auténticos clásicos. No obstante,
afortunadamente fue la segunda mitad del concierto.
El éxito de anoche era reflejo del que siempre ha acompañado al artista
londinense desde que decidió dedicarse a
la música a finales de los años 60. De sus tres últimos trabajos ha vendido más
de 100.000 copias en España. Aunque las
entradas costaban entre 45 y 150 euros, muchos pagaron gustosos para ver al
siempre rebelde.
A pesar del triunfal concierto, en el que la música fue apoyada por una puesta
en escena colorista (con grandes pantallas
para que nadie se perdiese un detalle), el sonido no fue brillante y, como era
de esperar, se formaron grandes colas en la
entrada. Pero, en poco tiempo, todo volvió a la normalidad. Será la magia del
rock.
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- El grandioso "mod" convertido en
"crooner" visitó la pasada noche la ciudad de Mijas, y allí pudimos disfrutar de
una
actuación memorable, que recogía temas de Rod Stewart desde 1969. También hubo
un hueco para sus amigos y influencias: Cat
Stevens, Louis Armstrong, Van Morrison, ... que son recordados en la reciente
trilogía del británico, "The Great American
Songbook", una colección de belleza musicales de jazz, soul, blues y todos esos
palos a los que nos tiene acostumbrados Rod
the Mod.
Alrededor de 13.000 personas estuvieron presentes en el Hipódromo de la ciudad
costera para dejarse llevar por el genial
compositor británico.
Impresionante directo el del pasado Miércoles en Mijas. Alrededor de 7.000
personas acudieron a esta obligada cita de verano.
Rod Stewart se entregó al máximo a lo largo de las dos horas y media que duró la
actuación, con un descanso de 15 minutos
incluido. Los 60 años no han hecho mella en esta estrella del rock; se movía
rápidamente por el escenario, chutaba balones
al público y no estuvo ni un solo segundo estático delante del micrófono, lo que
es de agradecer.
Eran las 22:15 horas cuando el carismático Rod Stewart se dejaba ver por el
escenario del Hipódromo de Mijas. Poco después,
se sube el telón y aparece junto a la banda al completo, una banda formada por
once músicos de prestigio. Un minuto más
tarde empiezan a sonar las primeras notas de “Forever young”, un clásico que
conmovió a todos los asistentes. Después
continuaría con “Young hearts be free tonight”, la soulera “Motown song” y ese
ritmo animado acompañado de violín que
caracteriza al corte “You wear it well”. Una puesta en escena inmejorable.
Debido a la enorme cantidad de temas que tocó (alrededor de 30), no nos vamos a
centrar en todos y cada uno de ellos. La
actuación se puede dividir en tres partes. La primera pertenece a los temas
anteriormente mencionados, clásicos de la
discografía de Rod Stewart, que van desde “Sweet little rockandroller” a “Some
guys have all the luck”, pasando por
auténticas joyas como “The first cut is the deepest”, la ecléctica “Hot legs” y
la memorable “Tonight´s the night”. Mientras
se sucedían todos estos clásicos, los músicos que acompañan a Rod “The Mod”,
buscan un hueco para desfasar con su instrumento.
A destacar la labor de la saxofonista y la impresionante voz de en la versión de
una de las coristas que se atrevió con una
versión con una espectacular verión de la Credence Clearwater Revival, “Proud
Mary”.
Hubo una segunda parte en la que el afamado “crooner” se dedicó a las versiones
de clásicos de jazz de los años 30, que es
lo que viene a contener su último trabajo “The Great American Songbook”. Sonaron
grandes clásicos del sonido Broadway, como
“Blue Moon”, “What a wonderful world” o ese precioso elogio a Van Morrison, su
amigo irlandés, titulado “Have I told you
that I love you”. No pudo faltar, “As time goes by”, tema central de la película
Casablanca, de la que pudimos ver proyectadas
algunas escenas mientras sonaba.
Después de esta presentación de su último trabajo, el cantante volvió a salir
con otra indumentaria, que era la ideal para
descargar los viejos clásicos. La primera fue “Maggie May”, la que seguramente
sea la canción más popular de toda la
discografía de Rod Stewart. Después sonaron “It takes two”, la obligada “Do you
think I´m sexy” coreada por el público, y
ese himno publicado en 1983, que lleva por nombre “Baby Jane”.
El cantante británico Rod Stewart actuó
anoche en el hipódromo de Mijas ante 13.000 personas, según los organizadores, a
las que deleitó con su voz infalible y arenosa. Así en la primera parte entonó
sus grandes éxitos y no faltó el Forever Young pasando Down Town, Train que
provocó gritos de emoción entre el público asistente.
Vestido en un primer momento con una chupa de cuero adornada con una raya blanca
en cada brazo, pantalones vaqueros y una camisa roja con una camiseta negra que
luego cambió varias veces. El cantante no dejó de entonar la mítica Somae Guys
Have o The
Luck, a la mitad del concierto paró el espectáculo durante unos veinte minutos
tiempo aprovechado para decorar el escenario. Cuando regresó vestía un frack
negro acompañado por una orquesta e interpretó alguna de las canciones incluída
en la trilogía The
great american song sonbook.
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Algo desafina en estos conciertos. Y eso que ni
siquiera se han dejado oír Jamiroquai ni Bryan Adams por el escenario del
Hipódromo Costa del Sol, en Mijas. Este año prometía: Lenny Kravitz, Elton
John, Rod Stewart... Se esperaba la venida de Jamiroquai el pasado 6 de
agosto y de Bryan Adams el próximo 11 de septiembre. Casi 6.000 personas se
han encontrado ticket en mano con un anuncio de suspensión para ambos
conciertos. La empresa Seabreeze Productions España, organizadora de los
eventos, aún no ha devuelto a estos 'espectadores interruptus' los 300.000
euros que les adeuda, según calcula Tick Tack Ticket, empresa intermediaria
encargada de distribuir las entradas.
Las cosas empezaron a oler mal cuando, llegado el ecuador del verano y de
cartel, a mediados de julio, UB 40 suspendió su concierto. «Causas
logísticas», explicaron los que han venido siendo organizadores de los
espectáculos del Hipódromo de Mijas este año: la productora Seabreeze.
Entonces sólo tardaron un día en devolver las entradas en los puntos de
venta.
Por las
malas
Cosa distinta ha ocurrido con las nuevas actuaciones canceladas.
La empresa Tick Tack Ticket, según su director, Eugenio Casamilia, explica
que su compañía gestionó la venta de entradas -a través de Internet,
teléfono y tiendas- para la productora de los eventos, Seabreeze, y que ésta
última tiene como plazo máximo hasta este fin de semana -15 días desde la
cancelación del concierto- para proceder al pago. «Cuando hay una
cancelación, es el promotor el que tiene que restituir el dinero, nosotros a
medida que lo recaudamos se lo ingresamos, somos un mero interventor»,
explica Casamilia, que añade que las entradas de Jamiroquai costaban 47,50
euros, mientras que las de Bryan Adams partían de ese precio y llegaban a
103 euros.
Pero ante la falta de respuesta por parte de la empresa Seabreeze para
hacerse cargo de la deuda, Tick Tack Ticket anuncia que emprenderá acciones
legales contra la productora. «Además de la devolución del dinero de las
entradas, pediremos daños y perjuicios porque nuestra imagen ha quedado muy
perjudicada». Tanto es así, que Casamilia se ha puesto en contacto con el
manager de Jamiroquai: «Creemos que lo mejor es que sepa que su imagen
también puede quedar afectada por esta situación». Tiendas Fnac, Discos
Tipo, Disco Precio Fuengirola y Discos Gong, los puntos de venta donde
llegaron espectadores ilusionados, se llenan ahora de gente con entrada y
sin concierto.
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La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) ha denunciado a Seabreeze España
Productions S.L., la empresa organizadora de los conciertos de Jamiroquai, Bryam
Adams y English Nat. Orchestra previstos en la localidad malagueña de Mijas para
los días 6 de agosto, y 11 y 24 de septiembre, respectivamente, por no devolver
el importe de las entradas a miles de usuarios perjudicados tras la suspensión
de dichos espectáculos sin justificación alguna. FACUA estima que los afectados
abonaron un mínimo de 47,5 euros por entrada.
La denuncia se dirige a la Dirección General de Espectáculos Públicos,
dependiente de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, por
incumplimiento de lo establecido en la Ley 13/1999 de 15 de diciembre de
espectáculos públicos y actividades recreativas.
Tick Tack Ticket, la compañía que vendió las entradas, ha asegurado no tener
ninguna noticia de la empresa organizadora, ni cuál va a ser el procedimiento
que va a establecerse para la devolución del dinero. Por ello, FACUA ha pedido
que sea la Administración quien se encargue de intervenir y depurar
responsabilidades, tanto de la empresa distribuidora como de la promotora de los
eventos.
Precisamente, el responsable de Seabreeze, John Coletta, culpa a Majestic de la
suspensión de los conciertos. Según Coletta, quien desapareció de la Costa del
Sol a principios de agosto, "el grupo Majestic ha optado por negar cualquier
implicación", a pesar de que "una semana antes de la cancelación del concierto
de Jamiroquai, se mantuvieron reuniones con representantes del Ayuntamiento de
Mijas, del grupo Majestic y de Seabreeze Productions para tratar las
dificultades.
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El caso de la suspensión de los
conciertos de Jamiroquai y Bryan Adams en Mijas tiene nombre y apellido. Foros
de internet, plataformas de afectados y distribuidores de entradas se preguntan
desde hace dos semanas por el paradero de John Coletta, responsable máximo de la
empresa británica Seabreeze, organizadora de los conciertos. El domingo se
cumplieron los quince días contemplados como plazo legal para que la compañía
procediera a la devolución del importe de las más de 5.000 entradas vendidas sin
que Coletta haya dado señales de vida. Pero el perjuicio no sólo lo ostentan los
consumidores: tampoco las empresas contratadas en la Costa del Sol por Seabreeze
para diversos aspectos de la producción de los espectáculos, como la promoción o
la prensa, han visto compensada su dedicación en lo que toca a lo económico.
Con respecto a la devolución de entradas, la situación sigue anclada en un
estado de pausa que enflaquece las esperanzas de los seguidores que esperaban
disfrutar en Mijas de sus artistas favoritos. El organismo distribuidor de
entradas, Ticktackticket, mantiene que no puede proceder a la devolución sin la
orden expresa de Seabreeze, pero la plataforma de afectados constituida este fin
de semana en Málaga y otros compradores particulares del resto de España
consideran que tanto esta entidad como los puntos de venta concertados –tiendas
Tipo, Gong y Fnac– comparten responsabilidad ante lo sucedido, ya que se
comprometieron en su día a llevar a cabo el reintegro. Aunque en algunos foros
de internet se había señalado que esta misma semana Ticktackticket procedería a
la devolución del coste de las localidades por su cuenta, fuentes de la
distribuidora desmintieron ayer este punto e insistieron en que no pueden tomar
iniciativa alguna sin el permiso de Seabreeze.
Mientras al teléfono de la oficina que esta firma abrió en Estepona sólo
responde un contestador, fuentes cercanas a la productora indican que John
Coletta se encuentra actualmente en Inglaterra, sin que haya posibilidad alguna
de establecer contacto con él desde España. Desde la empresa gestora del
Hipódromo de Mijas, Carrera Entertainment, se insiste en que Coletta solicitó a
su presidente, Frank Mani, diversas cantidades de dinero cuando el contrato que
firmaron ambas entidades no contemplaba este punto; sólo unos días antes de la
fecha del concierto de Jamiroquai –previsto para el 6 de agosto–, según Mani, el
presidente de Seabrezze le hizo una petición económica que el Hipódromo no podía
asumir. Fue la última vez que alguien habló en España con John Coletta.
El propio promotor aseguró en la presentación del Festival de Mijas que la
truncada edición de 2005 era sólo "un anticipo". Para la próxima sonaban los
nombres de Gloria Estefan e incluso U2, pero el espectáculo, en esta ocasión, ya
no podrá continuar.
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El ex alcalde de Mijas Antonio Maldonado anuncia que presentará ante la Fiscalía
Anticorrupción las “irregularidades” que rodean el hipódromo desde su
adjudicación a Carrera Entertainment. Las sociedades implicadas en la
organización de los conciertos –concesionaria del hipódromo, organizadora y
encargada de la venta de entradas– han anunciado demandas entre sí.
El Hipódromo de la Costa del Sol, situado en Mijas (Málaga), y sus
circunstancias se asemejan a un juego de muñecas rusas. Al abrir la más grande,
la única que se ve, siempre hay una más pequeña dentro –igual o parecida a la
anterior–. Las matrioshkas comenzaron a mostrarse este verano. Carrera
Entertainment, la empresa concesionaria de la gestión del hipódromo –propiedad
del Ayuntamiento de Mijas–, anunció un tentador calendario de conciertos: Lenny
Kravitz, Elton John, Rod Stewart, Jamiroquai, Bryan Adams, UB40 y la English
National Orchestra. Para realizarlos, había llegado a un acuerdo con la empresa
Seabreeze Productions España, organizadora de eventos.
El prometedor cartel comenzó a sonar mal cuando, a mediados de julio, UB40
suspendió su concierto. “Causas logísticas”, explicaron los responsables de
Seabreeze. Tardaron un día en devolver el dinero de las entradas. Pero la
pequeña desafinación se convirtió en un fuera de tono: los conciertos de
Jamiroquai y Bryan Adams también fueron cancelados. Esta vez sin devolver el
dinero de las entradas –270.000 euros en total–, a las casi 6.000 personas que
habían abonado entre 47,50 y 103 euros por cada una. De Seabreeze, ni rastro.
Eugenio Casamilia, director de la empresa Tick Tack Ticket, que gestionó la
venta de entradas, asegura: “Nos hemos intentado poner en contacto con los
responsables de Seabreeze por todos los medios sin ningún éxito, así que hemos
decidido interponer una querella criminal por estafa y apropiación indebida
contra los organizadores de los conciertos”.
Los responsables de Seabreeze continúan ilocalizables, pero el 29 de agosto
hacían pública una nota de prensa en la que acusaban al grupo Majestic de la
suspensión de los tres conciertos cancelados por quedarse con el dinero de los
fondos de esponsorización aportados por Unicaja, el Ayuntamiento de Mijas y el
departamento de Turismo de la Costa del Sol. “Seabreeze Productions puede
confirmar categóricamente que nunca recibió estos fondos (…). Una semana antes
de la cancelación del concierto de Jamiroquai, se mantuvieron reuniones en el
Ayuntamiento entre representantes del mismo, del Grupo Majestic y de Seabreeze
Productions (…), en esta reunión Seabreeze fue informado por el Ayuntamiento de
que los fondos de esponsorización fueron pagados al Grupo Majestic. El señor
Frank Mani (Grupo Majestic) negó cualquier conocimiento de tales pagos, aunque
más tarde admitió haber recibido fondos e informó que eran para el hipódromo y
no para los conciertos”, afirma la nota. El hipódromo es una iniciativa
municipal. Para construirlo, el Ayuntamiento de Mijas cedió un millón de metros
cuadrados –la mitad para instalaciones y el resto para que su venta sufragara
los gastos–. La encargada de gestionar el proyecto fue la sociedad Recursos
Turísticos de Mijas, de la que el Ayuntamiento local tiene el 87,5 por ciento de
las acciones, y Unicaja, el 12,5 restante.
Tras la construcción del hipódromo y su puesta en marcha, en junio de 2001, la
sociedad tenía un capital social superior a los 17 millones de euros. Pero a
nadie se le escapaba que el negocio de los hipódromos está en las apuestas. Las
internas, las que se realizan en los recintos mientras se desarrollan las
carreras, y las externas, aquellas que se pueden realizar en locales ajenos a
los hipódromos sobre las carreras que se estén desarrollando en cualquier otro
lugar. Estas últimas son las que realmente dejan beneficios. En Andalucía, la
Junta decidió que sólo el hipódromo sevillano de Dos Hermanas –de construcción
posterior al de Mijas–, sería el adjudicatario de las apuestas externas. Ante
esta situación, ambos ayuntamientos comenzaron a negociar hasta que acordaron
crear una nueva sociedad, Hipódromos de Andalucía, participada al 50 por ciento
por los ayuntamientos de Mijas y de Dos Hermanas. Y esta nueva sociedad hizo
otra adjudicación a la empresa francesa EQuiniela, que se comprometió a crear
500 lugares de apuestas y estimó que éstas podían alcanzar los 745 millones de
euros.
Pero aún quedan matrioshkas. El juego de adjudicaciones continuó en el año 2003.
El 28 de noviembre, viernes, apareció un pequeño anuncio en dos periódicos
malagueños en el que se convocaba a la presentación de ofertas para adjudicar la
gestión y explotación del hipódromo de Mijas. El plazo de presentación era de
siete días naturales –con el fin de semana entre medias–. El 9 de diciembre sólo
había una oferta encima de la mesa, así que se adjudicó por unanimidad la
gestión del hipódromo y de las apuestas a la empresa Carrera Entertainment
Corporation, representada por Robert Frank Mani, quien ofrecía como aval las
posibilidades financieras del Grupo Majestic, “una de las más importantes y
conocidas empresas promotoras y constructoras de la Costa del Sol” –afirmaba
textualmente en su oferta–, y de la que él mismo es también uno de los dueños.
En siete días, el alcalde de Mijas, Agustín Moreno, y el consejero delegado de
Unicaja, Ángel Cuadrado, se quitaban de encima y para los próximos 50 años la
explotación de un patrimonio que se había construido con un millón de metros
cuadrados municipales y una inversión pública de 30 millones de euros, a lo que
había que sumar la expectativa de ingresos de las apuestas. Siete días para
adjudicar y ocho para crear la empresa que se llevó la adjudicación. Carrera
Entertainment Corporation se constituyó el 18 de noviembre de 2003 con el
objetivo social exclusivo de la explotación de hipódromos y apuestas hípicas
internas y externas, ocho días antes de la convocatoria. A cambio, la empresa de
Robert Frank Mani pagaría un canon de 90.000 euros anuales –el 0,3 por ciento
del valor del hipódromo–. Un dinero cuyo pago podría eludir si a cambio
efectuaba obras de mejora en las instalaciones.
Sólo faltaba una muñeca por aparecer. Carrera Entertainment absorbía la empresa
EQuiniela el 14 de junio de 2004, con lo que Robert Frank Mani conseguía el
control de las apuestas externas de Andalucía gestionando los dos hipódromos
autorizados para realizarlas. Pero el escándalo de las entradas sacaba a la luz
las dificultades de Mani a la hora de gestionar los hipódromos municipales. Los
trabajadores del de Mijas aseguran que sufren retrasos en el cobro de sus
salarios (la nómina de julio fue abonada en la segunda quincena de agosto) y los
profesionales –entrenadores, jockeys– y propietarios de caballos han denunciado
en varias ocasiones ante la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España
–reguladora de las carreras de caballos– el dinero que se les adeuda por la
falta de pago de los premios y otros servicios. Rafael Martínez, presidente de
la Asociación Española de Gentleman Riders y Amazonas y vocal nato de la
Sociedad de Fomento, propietario de caballos y afincado en Mijas, asegura: “El
hipódromo está mal gestionado. Frank Mani está dejando muchas deudas.
Actualmente debe los meses de mayo y junio. A fecha de hoy, sin contar julio ni
agosto, nos debe 10.000 euros a una peña a la que pertenezco y otros 5.000 euros
a mí personalmente. Y yo soy quizá al que menos dinero le debe”.
Ante la situación creada, el alcalde de Mijas, Agustín Moreno, no quiere dar
ninguna explicación. “No tenemos nada que ver ni con el dinero de las entradas
ni con la gestión del hipódromo”, asegura un portavoz municipal. Tampoco el
presidente de la Sociedad de Fomento, Agustín Arlet, se siente en la obligación
de aclarar por qué se siguen realizando carreras en el hipódromo de Mijas si es
cierto que no se abonan los premios: “Necesitamos mantener buenas relaciones con
todos”, se excusa –Frank Mani es uno de los vocales de la junta directiva de la
sociedad–. Pero en la Sociedad de Fomento nadie está seguro de que las carreras
se puedan realizar en los próximos meses. El programa de otoño tiene que ser
presentado 30 días antes de la fecha de inicio de cada temporada. La de verano,
en Mijas, terminó el 16 de septiembre. En la última reunión de la sociedad se
aprobaba que las carreras se reanudarían supuestamente el próximo 15 de enero.
Antonio Maldonado, antiguo alcalde de Mijas por el PSOE, ha anunciado que
llevará la gestión del hipódromo ante la Fiscalía Anticorrupción por “la falta
de información del Ayuntamiento sobre la gestión del dinero público en el
hipódromo”. A juicio de Maldonado, la adjudicación a Frank Mani “fue irregular y
a la medida”. La salida a esta carrera la dio el Consejo de Ministros el 17 de
junio, cuando aprobó un Real Decreto que restablece la Quiniela Hípica
coincidiendo con la reapertura del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid.